Una manera de vivir por la Justicia de género – Marcelina Cano Cerrillo

Una manera de vivir por la Justicia de género

Marcelina Cano Cerrillo

 

Soy Marcelina Cano Cerrillo nací en el año 1975 en la comunidad de Ccolcatuna Distrito de Combapata Provincia de Canchis departamento de cusco Perú. Mi papá  murió cuando yo tenía 12 años, desde entonces me fui a Lima a  trabajar y estudiar al mismo, logrando  ser costurera. Mi vida en Lima fue muy dura ya que tuve que afrontar muchos problemas sobre todo económicos y quizás por esa razón pensé que mi pareja me podía ayudar y salí embarazada, sin embargo mis problemas se agudizaron porque mi pareja con mi embarazo se desentendió, razón por la cual decidí regresar con mi hijo en brazos a mi tierra Combapata-Canchis-Cusco, donde vivo actualmente.

Estando en Lima nunca tuve la oportunidad de participar en alguna organización, pues la situación solo me hacía pensar en el trabajo para poder sobrevivir. En Combapata, los primeros años me dedique a cuidar mi hijo y a la chacra como medio de sobrevivencia para mi hijo y para mí. Cuando mi hijo entro a la escuela me nombraron como integrante de la Junta Directiva de su aula de 1er grado. El siguiente año me nombraron Presidenta de la Asociación de Padres y Madres de Familia- AMAPAFA, cargo que me fue difícil de asumirlo por  falta de experiencia, sin embargo el amor a mi hijo me alentó para hacer lo posible por cumplir con las responsabilidades que exigía el cargo. En ese proceso, la Unidad de Gestión Educativa Local de Canchis, convoco a tres padres/madres de familia por Institución Educativa, con la finalidad de formar la Asociación de promotores comunitarios indígenas denominada-YACHAQ EBI en la provincia de Canchis Región Cusco. Fui elegida para asistir a dicha reunión conjuntamente que dos padres, pero al poco tiempo me quede sola, pues los dos padres a decir de ellos desertaron por falta de tiempo, pero a pesar de ello yo seguí adelante porque sentía que era bueno la implementación de la Educación Bilingüe Intercultural. En estas pequeñas experiencias me di cuenta de la prevalencia de los varones y me empecé a preguntar y cuestionar la falta de participación de más mujeres, hasta que conocí a dos amigas: Gloria Pilares y Matilde Taco, con quienes  conversamos sobre estos temas y me di cuenta que ellas tenían algunas respuestas frente a falta de participación de las mujeres, les pregunte a que organización pertenecían y me respondieron a Grupos de Iniciativas de Economía Solidaria-GIES y a la Asociación por la Dignidad por los Derechos de las Mujeres-ADIDEMU y esas organizaciones estaban relacionadas con la Institución, Instituto Sur Andino de Investigación y Acción Solidaria. Los nombres de las organizaciones y de la institución me gustaron desde el primer momento, además estaban relacionado con sus formas de hablar de mis amigas. También me contaron que la Asociación ISAIAS estaba comprometida con las organizaciones de mujeres y que muy pronto apertura-ría una escuela de liderazgo femenino de nombre “Del Silencio a la Palabra y de la Palabra a la Acción Liberadora”. Al poco tiempo decidí aceptar la invitación y  más o menos a mediados  del 2014 ingrese a la organización ADIDEMU, donde se hablaba mucho de la realidad y derechos de las mujeres además de la pronta apertura de una escuela de Liderazgo Femenino.

En el año 2015 formalmente se inauguró la escuela “Del Silencio a la palabra y de la palabra la acción liberadora” promovida por la Asociación ISAIAS y dirigida por la profesora Etel Nina Cáceres a quien tuve el gusto de conocerla. Éramos más de 40 mujeres con deseos grandes de aprender sobre Teología y Política.  Muchas cosas tendría que contar sobre la escuela, MI ESCUELA, pero quisiera resaltar dos cosas que me gustan muchos compartir: 1) sobre el espacio “Silencios que hablan”-Mujeres en la Biblia. Pasa que yo no sabía que en la Biblia había historias de mujeres valiosas, fuertes, luchadoras que me han inspirado mucho y es verdad, así como las mujeres de la Biblia casi no se nombran, así es en los grupos, las comunidades, las organizaciones parece que las mujeres no importáramos, pero ahora poco a poco vamos mostrando que sí pensamos, que sabemos hacer, que sabemos comprometernos. Por eso pienso que es importante conocer estas historias como Mujeres del éxodo (Púa, Sifra, la madre de Moisés, su hermana, la princesa y sus doncellas, que salvaron la vida de Moisés), También las cinco mujeres que exigieron su herencia por justicia e incluso cuestionaron las leyes injustas, Rut y Nohemi  que es un testimonio de amistad para la lucha. Esas y otras mujeres me inspiran y fortalecen mi espiritualidad, conocerlas me ha permitido descubrir que Dios es Padre y Madre y que me dan fuerza y energía para seguir trabajando por la justicia de género. 2) La formación política, donde hablamos sobre los derechos de las mujeres, sobre las brechas de género. También las pasantías, hablar y reclamar con los Congresistas me ha hecho sentir importante.

Ahora quiero contar lo que ha producido en mi persona como mujer, como cristiana y como ciudadana esta experiencia de empoderamiento:

Soy más consiente de la realidad de desigualdades de género, incluso tengo una explicación porque yo sufrí tanto en la vida. He aprendido muchos conocimientos y lo que aprendo lo comparto con mis vecinas amigas y la poca familia que tengo, aunque no siempre soy comprendida con mis ideas. Estoy convencida que el mundo no puede ser así,  tiene que cambiar y para ello primero tenemos que cambiar nosotras de la siguiente manera:

1.- Cambiar la mentalidad (creo que sin querer yo pensaba antes de una forma machista). Ahora pienso distinto, me siento fuerte, he aprendido a tomar decisiones a ser autónoma, ahora me quiero más como mujer como persona me valoro no dejó que nadie me falta el respeto. Me he vuelto intolerante ante el machismo y siempre hago saber mi descontento cuando soy testigo de pensamientos machistas.

2.- Los cambios empiezan por casa, y como conté antes vivo con mi hijo a quien educo en la perspectiva de la igualdad de género. Ambos compartimos las tareas de la casas y respetamos nuestras proyecciones sociales, como por ejemplo la pertenencia a organizaciones: Yo en ADIDEMU y la Escuela de Liderazgo y mi hijo Juan David pertenece a la Ciudadanía Joven también promovida por ISAIAS. Quizás por ello nos entendemos mejor y los dos nos ayudamos y entusiasmamos al cumplir las tareas sociales.

3.- La experiencia que vivo en mi hogar le da fuerza a mis proyecciones sociales. Con mis otras compañeras nos hemos comprometido con la incidencia en las parroquias y en espacios públicos como las Municipalidades. Al padre de la parroquia le he dicho que en la misa se lean textos de mujeres y hable lenguaje inclusivo.

4.- Participo en acciones de incidencia con autoridades para que cumplan las leyes (por ejemplo la ley 28983-Ley de Igualdad de Oportunidades entre Hombre y Mujeres, el 5to ODS, LA CEDAW). Me anima mucho que hemos logrado el Plan de Igualdad de Oportunidades de Canchis, ordenanzas de uso del lenguaje inclusivo. Las autoridades locales nos conocen bien como defensoras de los derechos de las mujeres, nos respetan y creo que ahora nos valoran mucho más que antes, aunque nos dicen que somos “radicales” y yo digo sí por la justicia de género y eso no me ofende, más al contrario.

Muchas gracias a la profesora Etel, le agradezco de corazón a Dios por su paciencia en el acompañamiento, A Dios por haber puesto en mi camino a personas y compañeras comprometidas con la justicia de género. Agradezco también al instituto Sur andino de investigación Acción Solidaria por apostar por las mujeres peruanas de esta parte del país.

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