Reseña Histórica

El Sur Andino del Perú, ha constituido y constituye una realidad social que interpela a la sociedad en su conjunto, al Estado y a la Iglesia.

En resumen, podemos señalar como elementos definitorios del Sur Andino que se trata de una región de larga formación histórica con: – predominancia de la población indígena quechua–aymara hablante. – predominancia del sector agropecuario. – diversidad geográfica, climática, socioeconómica, cultural y lingüística.[1]

Es en esta tierra, identificada con la convicción de que “Somos pueblo Somos Iglesia”, mujeres y varones creyentes, hemos peregrinado durante más de 40 años, como nos pide Jesús, tratando, de ser sal y luz, desafío enfrentado no sin dificultades y errores. Para ello, asumimos el inculturarnos como Iglesia en esta realidad multicultural del pueblo, reconociendo en ella sus valores y limitaciones.

 

Somos Pueblo Somos Iglesia

“Entendemos por Iglesia del Pueblo de Dios aquella que peregrina en la historia como comunidad de miembros unidos a Cristo y se compromete a anunciar con obras y de verdad el Reino de justicia y amor fraterno. Este pueblo celebra comunitariamente su fe en torno a la Eucaristía”.[2]

La Iglesia del Surandino, fiel al camino trazado por Jesús, se hizo pueblo con los excluidos/as, los marginados/as, los ignorados/as, los olvidados/as, asumiendo la suerte de los pobres, como suya; reconoció en los hermanos marginados/as el rostro de Cristo. “Somos pueblo, somos Iglesia” describe la presencia de la Iglesia en la vida de la gente.

Quizás vale la pena recordar algunos rasgos de su presencia:

1.- Relación del Evangelio con la sociedad, con la política del país, con la democracia, la defensa de la vida, de la tierra, etc. Hemos sabido ser fieles en distintos contextos, BUSCANDO nuestra razón de misioneros.

2.- “Como discípulos/as de Jesucristo nos sentimos interpelados/as a discernir permanentemente los ‘signos de los tiempos, interpretarlos a la Luz del Evangelio y descubrir una respuesta que pueda ser explicitada en la práctica. Este ejercicio nos ha permitido hasta hoy 1) reconocer lo bueno para potenciarlo y denunciar todo lo que contribuye a la opresión, violencia e injusticia. 2) nos motiva a ser solidarios(as) con los hombres y mujeres que sufren las consecuencias de la injusticia 3) promover signos de cambio a nivel personal y social.

3.- El carácter laical de la Iglesia surandina :  en nuestro camino, poco hemos distinguido entre aquellos cristianos que tienen un ministerio en la Iglesia y los laicos/as, por eso afirmamos que todos y todas somos pueblo y somos iglesia. “Ustedes son la sal de la tierra… Ustedes son la luz del mundo…” Mateo 5, 13-15.  “Pues he aquí que yo creo cielos nuevos y tierra nueva”. Isaías 65, 17.

4.- Otra característica ha sido el carácter de civilidad. Actuamos más allá de los linderos eclesiásticos en una comprensión de una Iglesia en el mundo y para el mundo. Como civiles o ciudadanos/as comprometemos la participación ciudadana para la búsqueda de la Paz, el Bien Común, el Estado de Derecho y la Consolidación de la Democracia promoviendo la gobernabilidad local

5.- Todo eso lo hemos vivido en el marco de la espiritualidad del concilio Vaticano II, Puebla, Medellín, en comunión y participación, a través de un proceso de formación permanente, de análisis de la realidad, de diálogo y acción conjunta, buscando que el Evangelio, sea Buena Nueva para los pobres y tenga la eficacia histórica que le corresponde.

6.- ¿Qué es los que sostenía y sostiene esta perspectiva evangélica? en el sur andino tuvimos  mucha creatividad para aportar a la creación y fortalecimiento permanente de comunidades vivas y organicidad, que a partir de la vivencia en comunidad se proyectaban al bien común en el sentido amplio de la palabra, convencidos de la presencia actuante y exigente del Espíritu de Jesús aleteando en nuestras vidas y renovándonos continuamente..

Fueron más de cuatro décadas de trabajo en fidelidad al espíritu del Concilio Vaticano II, que nos pidió SER IGLESIA-PUEBLO DE DIOS, QUE NOS PIDIO estar atentos a los Signos de los Tiempos, exigencias que fueron asumidas y concretizadas en la conferencia de Medellín.

Pero desde hace unos años, con la llegada de nuevos obispos y el repliegue de otros, la pastoral empezó a dar un giro de 180 grados atrás. Los nuevos desvaloran e incluso rechazan lo que se ha venido haciendo como Iglesia y como pueblo en esta región, considerándola “sociología”.

Ante esta situación, el Espíritu nos movió a crear EL ISAIAS: que recogiendo las experiencias vividas y valoradas en nuestro caminar de Iglesia, nos ayude a seguir coordinando y potenciando la corriente liberadora, la “fuerza histórica de los pobres”, con mayor protagonismo laical en fidelidad al Dios de la Vida y a este pueblo que quiere seguir viviendo su fe y luchando por su inclusión. Por un desarrollo sostenible y solidario.  En consecuencia en el ISAIAS:

  • REAFIRMAMOS nuestra fe en un Dios con nosotros, que nos acompaña y anima, que nos valora y reconoce como hijos e hijas que vivimos en una realidad, tenemos un saber y culturas propias.
  • El lazo entre Dios y el pobre impregna toda la Biblia. Asumimos “con nueva fuerza esta opción…” “Los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo” : “ellos interpelan el obrar de la pastoral y de nuestras actitudes cristianas” ‘Cuanto lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicieron’ (Mt 25, 40)”. Es necesario decir que la pobreza, tiene diversas expresiones: económica, física, espiritual, moral.
  • Nos FORTALECEMOS para el seguimiento a Jesús expresando nuestra fe en nuestro vivir de cada día y en nuestras celebraciones religiosas, en nuestro compromiso por seguir venciendo debilidades personales y sociales.
  • Estamos juntos y juntas para PENSAR cómo salir de situaciones de empobrecimiento y marginación, para hacer avanzar la Acción por la justicia y promoción humana no son ajenas a la evangelización. Todo lo contrario.

“Isaías es un movimiento de cristianos y cristianas COMPROMERIDOS(AS) que busca aportar a la construcción de una sociedad fraterna justa y solidaria”.

Rosario Valdeavellano Roca Rey, Presidenta de la Asociación, ha resumido de la siguiente manera, lo que somos y queremos.[3]

ISAIAS no es solamente el uso de unas siglas para decir “Instituto Sur Andino de Investigación y Acción Solidaria”. ISAÍAS, en el antiguo testamento, es un movimiento profético, una escuela de seguimiento del Señor, no una sola persona. Son grupos y profetas que hacen oír su voz en medio de la crisis del pueblo de Israel a lo largo de bastante tiempo y en diferentes situaciones, por ejemplo con sus propios reyes y autoridades o cuando son desterrados a Babilonia. Esa voz colectiva a merced del Espíritu es

*testimonio de la vocación que supone conversión de la persona que se decide por buscar siempre la amistad con su Dios

*denuncia de la injusticia social que agobia al pueblo causada por la codicia, el lujo, la opresión y el afán por  dominar que caracteriza a los poderosos

*orientación cuando el pueblo se desanima o cae en la idolatría, desviándose de su fidelidad al Señor

*palabra de consolación recordando que la salvación  no es sólo promesa sino YA una realidad

*revelación del plan salvador de Dios y de la figura mesiánica de un elegido lleno del Espíritu y servidor de su pueblo

*anuncio liberador que recuerda la acción de Dios en su historia y la esperanza de un cielo nuevo y de una nueva tierra (porque “otro mundo ES POSIBLE”…)

*promesa de la nueva creación y de la manifestación de la gloria de Dios para siempre.

¿No es éste nuestro programa de vida y nuestra ferviente súplica al Señor para que su Iglesia viva esta espiritualidad? Por eso decíamos al crear el ISAIAS , en 2006, que nos identificábamos y no querríamos por nada perder:

el compromiso con todas las dimensiones del ser humano: integridad y solidaridad para vivirlo

la proclamación sin desmayo del Dios de la Vida, de su reinado en la historia y  la esperanza activa porque su gloria es la plenitud de la vida

atención a los signos de los tiempos, exigencia de Jesús que nos hace atentos y nos reclama lucidez frente a la realidad

no ceder a nuestro derecho de anunciar y predicar a un Jesús comprometido y ser discípulos suyos consistentes, como tampoco a la libertad para reunirnos entre amigos que rezamos y reflexionamos alentándonos entre nosotros

seguir siendo una iglesia de los pobres que anima la vida, la espiritualidad, que toma iniciativas frente a defender su causa

formar comunidad eclesial profética, de comunión y fraternidad, con una opción clara por la justicia.

 

A manera de conclusión

 El ISAIAS, es una institución creada el 07 de noviembre del año 2007, por 15 personas de las jurisdicciones de Juli, Puno, Ayaviri, Sicuani, Cusco, quienes luego de un proceso de discernimiento sobre el futuro de la Iglesia del Surandino deciden organizar e institucionalizar este espacio/proyección. Los órganos de toma de decisiones están conformado por la Asamblea de Socios/as, el Consejo Directivo, cuenta con una dirección ejecutiva y un equipo de trabajo, dedicado a operativizar las proyecciones del Movimiento a la luz de la realidad, del Evangelio y desde sus raíces andinas.

ISAIAS crea espacios de encuentro y articulación de personas, comunidades, grupos sociales e instituciones para reflexionar sobre la realidad y aportar al desarrollo humano integral sin exclusión. Promueve procesos de empoderamiento de la ciudadanía para reforzar valores democráticos que respeten los derechos fundamentales, el entorno cultural, la opción preferencial por los pobres, el derecho a la libertad entre otros.


[1] Comisión de la Verdad y Reconciliación, Pág. 247

[2] La presencia andina en la Iglesia Católica por Domingo Llanque Chana

[3] Mensaje expresado al asumir el compromiso de acompañar al Movimiento ISAIAS-Diciembre 2013